¿Soy un robot? 'Blade Runner' y el test de Voight-Kampff | moderbord

¿Soy un robot? 'Blade Runner' y el test de Voight-Kampff

¿Hasta dónde llega la Inteligencia Artificial para vencer a los mejores jugadores de ajedrez?

¿Alguna vez has fallado al intentar resolver un CAPTCHA? Estas pruebas fueron diseñadas para ser resueltas únicamente por seres humanos, pero hoy día existen programas capaces de superarlas y humanos con alguna discapacidad, sobre todo visual, que no pueden solucionarlas.

Desde su nombre, formado por las siglas en inglés de Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart (prueba de Turing completamente automática y pública para diferenciar ordenadores de humanos), los CAPTCHA dejan en claro su objetivo, planteando una distinción hasta ahora muy obvia entre las personas y las máquinas.

Sin embargo, el acelerado avance de la tecnología, especialmente en el campo de la inteligencia artificial (IA), ha llevado a la creación de máquinas que no solo pueden resolver un CAPTCHA, sino vencer a los mejores jugadores de ajedrez y Go.

El mismo Alan Turing, cuyo test es la base de los CAPTCHA, llegó a decir que no era difícil diseñar una máquina que jugara bien al ajedrez. Tratándose de él, seguro sabía de lo que hablaba: en 1997 la supercomputadora de IBM Deep Blue venció al campeón de ajedrez Garry Kasparov, considerado uno de los mejores ajedrecistas de la historia.

 

Después de conquistar el ajedrez, los desarrolladores de IA se plantearon un reto más complicado todavía: el Go, un juego milenario que requiere de algo más que una gran capacidad para calcular las posibles combinaciones y movimientos del adversario, como lo hacen las IA y motores de ajedrez.

Lo que distingue a los grandes maestros del Go es su intuición, habilidad de la que se supone carecen las máquinas, por muy avanzadas que sean. Posiblemente esa fue la razón por la que Lee Sedol, uno de los mejores jugadores de Go en los últimos años, se mostró confiado antes de enfrentarse a AlphaGo, la IA diseñada por Google DeepMind que ya había vencido al campeón europeo Fan Hui.

 

 

El primer encuentro se llevó a cabo el 9 de marzo de 2016. Lee Sedol esperaba ganar todos los matches, pero solo logró vencer a la IA en una ocasión. El resultado final fue de 4-1 a favor de AlphaGo. Aunque Lee Sedol había elogiado a su adversario, el jugador número uno de Go en ese momento, Ke Jie, no parecía impresionado. Hasta llegó a decir que si él se enfrentaba a la IA de DeepMind, esta no podría vencerlo en ningún match.

Ke Jie fue derrotado en tres ocasiones por AlphaGo en mayo de 2017. Las implicaciones de este logro son muchas: a diferencia de Deep Blue, que tenía un funcionamiento un tanto mecánico, AlphaGo demostró ser intuitiva e incluso fue capaz de realizar jugadas bastante creativas. Aprendió a jugar y mejoró sus habilidades por sí misma.

Por supuesto, AlphaGo no es el único proyecto exitoso de DeepMind: un algoritmo suyo es capaz de predecir el padecimiento de una insuficiencia renal aguda hasta con dos días de anticipación. También diseñaron Streams, una IA que está siendo probada con buenos resultados por médicos y enfermeras del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido. Su logro más importante consiste en el desarrollo de una IA que puede predecir la formación de estructuras proteicas: Alphafold.

Es cierto que esta última hazaña no suena tan impresionante como haber vencido al mejor jugador de Go del mundo, pero sus repercusiones en el campo de la medicina son verdaderamente grandes, especialmente en el contexto actual: esto podría acelerar y abaratar la elaboración de fármacos y vacunas.

Llegados a este punto, la pregunta obvia es ¿cuándo lograrán las IA superar la inteligencia humana? Como se ha visto, son capaces de jugar mejor que cualquier humano al ajedrez y al Go. Gracias a ellas, se han logrado avances importantes en diversas disciplinas, aunque todavía están lejos de alcanzar todo su potencial: de acuerdo con la clasificación del profesor Arent Hintze, hay cuatro tipos de IA (reactivas, con memoria limitada, con teoría de la mente y autoconscientes).

En la actualidad, existen IA reactivas y con memoria limitada. Es posible que en unos años se logre crear máquinas con teoría de la mente, pero faltan varias décadas para alcanzar el último nivel: la autoconsciencia. Este tipo de IA podrían tomar decisiones por sí mismas, sin necesidad de una programación previa. Asimismo, tendrían la facultad de reconocerse como individuos, diferenciándose de su entorno y de otros individuos (o sea, de los seres humanos).

 

 

En la ciencia ficción tenemos ejemplos de IA autoconscientes: HAL 9000 de 2001: Odisea espacial, Skynet de The Terminator y los replicantes de Blade Runner. De todos, quizá los más inquietantes son los que aparecen en la película de Ridley Scott.

Es cierto que una máquina enloquecida que ve a los humanos como una amenaza y decide exterminarlos resulta intimidante, sin embargo el parecido entre las personas y los replicantes no deja de ser perturbador: es similar a verse en un espejo por varios minutos, cuando la imagen empieza a distorsionarse.

Un androide de la serie Nexus no tendría problemas en resolver el test de Turing, por lo que Philip K. Dick, autor de la novela que inspiró la película de Scott, ideó una prueba que no se centrara tanto en la inteligencia de las máquinas, sino en la capacidad de los humanos por sentir empatía.

 

 

El test de Voight-Kampff se aplica con la ayuda de una máquina de aspecto algo siniestro. La usan los blade runners para asegurarse de que su prisionero es un replicante, y una vez que lo comprueban, terminan con él. Por supuesto, ellos quieren seguir existiendo, ya que su vida tiene un gran valor. La prueba está en el monólogo final del androide Roy Batty: “He visto cosas que ustedes [los humanos] nunca hubieran podido imaginar. Naves de combate en llamas en el hombro de Orión. He visto relámpagos resplandeciendo en la oscuridad cerca de la entrada de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que lágrimas en la lluvia. Llegó la hora de morir”.

Si en el futuro las IA pueden experimentar algo similar a lo de Roy Batty y logran expresarlo de una manera tan poética, no hará falta diseñar más tests: sin duda estaremos frente a una inteligencia equiparable a la humana. A propósito, una última pregunta: ¿estaremos dispuestos a convivir con las IA autoconscientes o eventualmente habrá un sector que los rechace al igual que otros avances tecnológicos?  Ya veremos...

Autor
Escritor y amante de las causas perdidas. Pero no es la razón por la que estoy aquí. Simplemente vine a pasármela bien.